En el aspecto cultural

 

En el aspecto cultural

En el aspecto cultural, la Universidad del Norte ha realizado la mayor contribución privada a la cultura paraguaya en los 203 años de vida de la República.   En 13 años de actividad, ha extendido los beneficios de la alta cultura a cientos de miles de paraguayos en vivo y millones por los canales públicos de televisión, a través de los más de 100 conciertos sinfónicos, más de 60 óperas y galas líricas, y más de 50 espectáculos de ballet clásico de sus tres compañías artísticas con un plantel estable de 200 artistas, maestros y técnicos, que han albergado ya a músicos, cantantes y bailarines profesionales de Alemania, Argentina, Brasil, Chile, Colombia, Corea del Sur, Cuba, España, Filipinas, Francia, Estados Unidos, Inglaterra, Italia, Japón, México, Panamá, Paraguay, Perú, Rusia, Ucrania, Uruguay y Venezuela.  Con más de un millón de dólares de inversión neta no reembolsable de promedio anual, la Universidad ha permitido el acceso del gran público, y en especial, de la juventud, a grandes vivencias espirituales por un precio por debajo de $ 10 por persona (muchas de cuyas funciones son benéficas), y ha difundido la cultura, no solo del Paraguay, sino de países como Italia, Alemania, Francia y Rusia, por encima de la inversión cultural total de sus propias Embajadas. 

A ese gigantesco aporte, se debe añadir el primero y hasta ahora, el único, museo universitario de arte del Paraguay, con valiosas obras clásicas de la pintura y la escultura nacional, una galería de exposiciones temporarias, la sala de conciertos con mejor acústica del país, uno de los salones de Ballet mejor equipados de Sudamérica, lujosos talleres de solistas y coro de ópera, valiosos pianos e instrumentos propios de viento y percusión, incluidos de música antigua, como clavecín y viola de gamba, y la mayor colección de documentación audiovisual de la región, con miles de videos de conciertos, óperas, ballet, cine clásico y contemporáneo, y documentales históricos y biográficos. Las compañías han desplegado sus obras en países como Argentina, Brasil y Francia, y han extendido sus presentaciones en innumerables ocasiones en todas las ciudades que sirven de asiento a sus trece Facultades Comunitarias, a saber, Caacupé, Caaguazú, Curuguaty, Ciudad del Este, Concepción, Coronel Oviedo, Encarnación, Itá, Itauguá, Luque, Pedro Juan Caballero, Villa Hayes, y Villarrica. Gracias al desinteresado esfuerzo de la Universidad del Norte, el pueblo paraguayo ha llegado a conocer obras maestras universales que ni el Estado ni ningún gobierno municipal le habían ofrecido en más de doscientos años: piezas como la Sinfonía n.º 5 en do sostenido menor de Gustav Mahler, La mer (“tres bocetos sinfónicos”)de Claude Debussy, y la obertura 1812 de Piotr Ilich Chaikovski, en conmemoración del Bicentenario de 2011, con las campanadas de la Catedral Metropolitana y las salvas de los cañones de máximo calibre del Comando de Artillería; óperas de Wagner, Mozart, Massenet, Saint-Saëns, Monteverdi, Giordano y otros; el estreno coreográfico mundial del ballet Ñanderuvusu de José Asunción Flores, y por primera vez, obras de ballet bailadas con orquesta sinfónica en vivo. Las compañías artísticas de la Universidad han generado un impetuoso renacimiento del sinfonismo y el arte escénico paraguayo, impulsando la creación de otras orquestas, y compañías de ópera y ballet en la capital y el interior, en muchos casos con profesionales formados en ellas. Además, la Universidad ha apoyado a otros artistas, grupos y asociaciones culturales externas, en el campo de las artes plásticas, el cine, la fotografía, el teatro, la danza, la música sinfónica y popular, y la creación literaria. 

Toda esta extensión cultural no obedece a un afán meramente de entretenimiento o una concepción ornamental del arte, sino a un compromiso consciente con el ideal de José Ortega y Gasset, de que además de la enseñanza y la investigación, la universidad debe ubicar como eje de su misión a la cultura: sin cultura, predica el maestro español, la universidad solo formará a profesionales que se convertirán en “nuevos bárbaros”, pues carecerán de las herramientas espirituales para alcanzar una visión de su destino como individuos y como nación.